El sindicato critica que se estigmatice a los empleados públicos y exige políticas centradas en la conciliación, la formación y la estabilidad laboral.
El anuncio del Gobierno de endurecer las sanciones a los funcionarios públicos por impuntualidad ha generado un aluvión de críticas.
Entre las medidas más controvertidas, se contempla la posibilidad de suspender de empleo y sueldo hasta 30 días a los empleados públicos que incumplan injustificadamente su horario laboral.
Javier Toro, Secretario General de FAC-USO, ha calificado la medida como un «ataque indiscriminado a los empleados y empleadas públicas de este país».
En palabras de Toro, «asistimos con estupor e incredulidad a una iniciativa que no hace más que demonizar al conjunto de los empleados públicos, recurriendo a estereotipos obsoletos y alejados de la realidad del trabajo diario en la Administración».
FAC-USO subraya que los actuales reglamentos y normas disciplinarias ya contemplan sanciones para los incumplimientos graves, por lo que consideran innecesario este endurecimiento.
«Una vez más, se pretende dejar a los pies de los caballos a los empleados públicos frente a la opinión pública, presentándonos como el problema en lugar de reconocer nuestra labor esencial en el funcionamiento de los servicios públicos», denuncia el sindicato.
Desde la Federación de Atención a la Ciudadanía de USO se exige que el foco se traslade hacia medidas que realmente mejoren la Administración Pública y la vida laboral de sus trabajadores.
«Es urgente abordar la conciliación familiar y laboral, la formación continua, la estabilización del personal en abuso de temporalidad y la implantación definitiva de la Carrera Profesional recogida en el TREBEP, entre otras cuestiones», recalca Toro.
Además, el sindicato reclama recuperar el poder adquisitivo perdido en las últimas décadas y critica que «los empleados públicos siempre somos quienes pagan los platos rotos en tiempos de crisis, pero nunca se nos recompensa cuando la situación mejora».
FAC-USO advierte que no consentirá que se menosprecie la labor de los millones de empleados públicos que trabajan diariamente para mantener en funcionamiento los servicios esenciales del país.
«Estamos aquí para servir a la ciudadanía, no para ser el blanco de políticas simplistas que buscan el aplauso fácil», concluye Javier Toro.