Joaquín Pérez, secretario general de USO, reflexiona sobre la subida
de impuestos que planea aplicar el Gobierno y que se incluye en el Plan
de Recuperación remitido a Bruselas
En un escenario muy preocupante de incremento del déficit y de la
deuda pública, el Gobierno ha planteado una subida de impuestos y
medidas fiscales que van a afectar al conjunto de la población. Algunas,
de forma indiscriminada, sin distinción de renta: IRPF; sucesiones;
peajes; impuesto al diésel; modificar tipos de IVA; sociedades;
patrimonio; transporte aéreo, etc. Y algunas aún desconocidas o
agendadas en los distintos documentos remitidos a Bruselas, como hoja de
ruta de cara a recibir los fondos de recuperación, y amparados en
modificar algunos hábitos de consumo y avanzar hacia la sostenibilidad.
Sin haber hecho los deberes ni haber sentado las bases de las grandes
políticas a medio y largo plazo para recibir los 70.000 millones y
cumplir con los límites macro europeos, “una vez más se quiere coger el
camino fácil: una subida de impuestos. Rascar el bolsillo a una
ciudadanía aún noqueada por la pandemia y en fase de reactivación,
sirviéndose de algo necesario como las políticas de protección del medio
ambiente, desincentivo del consumo contaminante y de crecimiento
sostenible”, destaca Joaquín Pérez, secretario general de USO.